Feria del libro infantil de Bolonia

El lunes que viene comienza la 55 edición de la feria del libro infantil de Bolonia.

Este año Koala Ediciones visitará la feria. Es un evento profesional donde editoriales, escritores, ilustradores, empresas desarrolladoras de software y otro montón de personas se dan cita, todos unidos en torno al mundo de la edición de libros infantiles.

Aparte de la multitud de editoriales con las que me reuniré para ver qué nuevos cuentos incorporar al catálogo de Koala Ediciones para el 2018 y 2019, tengo también intención de acudir a varias charlas y conferencias que prometen ser muy interesantes. Me he apuntado varias en la agenda y voy preparada para absorber y aprender todo lo que pueda. Aprovecharé que no voy con stand sino como visitante para poder disfrutar todo lo que tiene que ofrecer esta feria, que es mucho.

Por supuesto, me entretendré en el mural donde los ilustradores cuelgan sus tarjetas. Es uno de los lugares donde siempre me entretengo más tiempo del que había decidido dedicarle. Pero hay un buen motivo, es un derroche de creatividad, porque no creáis que son tarjetas sin más, algunos realizan verdaderas obritas de arte en estos objetos de marketing. Les colocan ilustraciones originales, formatos sorprendentes, materiales más allá del papel como plásticos, papeles especiales, telas, etc. Y también me recuerda mis lejanos años de universidad y sus tablones de variopintos anuncios, carteles y publicidades varias.

También comeré pasta y pizza. Pero esa es otra historia …

Narración oral

Hoy aprovecho para compartir en el blog una reflexión-consejo un poco larga que me ha salido espontáneamente en facebook. Decido compartirla aquí porque es un consejo que he dado a más de un padre que tras un cuentacuentos se ha acercado a charlar conmigo. Allá va:
La narración oral, tan importante en la infancia. Entre otras muchas funciones importantes que cumple el contar cuentos en voz alta, uno es acercar los libros, la literatura, las historias a los pequeños para crear futuros lectores.
El consejo de Koala Ediciones es que no dejéis de contarles cuentos a vuestros hijos cuando ya sepan leer. Es el primer paso para frustrar futuros lectores. El hecho de que hayan aprendido a leer no debe significar que hayamos de romper el vínculo afectivo que se establece al contar un cuento juntos.
Si como padres os preocupa que lean ellos también, que practiquen vaya, una técnica que a mi personalmente me funciona es sugerirle que él lea los títulos del capítulo o las onomatopeyas de las ilustraciones. Ya veréis qué divertido. De repente se animarán a querer leer algunos diálogos y poner voces a los personajes.
Esto viene a cuento de que muchas veces, a los 7 u 8 años, los niños ya han aprendido a leer. Entonces a menudo, si nos piden un cuento les decimos que saben leer y que lo lean ellos. Aunque les digamos que nos lo lean a nosotros (invirtiendo los papeles, que también se puede hacer y es también una buena actividad) negarnos siempre a contarles nosotros el cuento puede ser contraproducente. Por supuesto, abogo porque poco a poco vayan leyendo por su cuenta. Pero cuando piden que se lo contemos nosotros creo que es importante hacerlo (no todas las veces, como todo en esta vida, con sentido común y valorando el momento). Leer juntos es un momento mágico y una manera de compartir tiempo juntos. Cortarlo abruptamente solo porque ya saben leer puede ser un motivo que inconscientemente haga que algunos niños se vayan alejando del maravilloso mundo de los libros y la lectura.
Me encantaría saber qué hacéis vosotros y qué trucos o sistemas utilizáis. ¿Os gusta contar cuentos en voz alta a vuestros hijos?

Chistes de libros

El post de hoy es un poco atípico. El otro día me encontré con un artículo sobre “chistes de libros”. Alguno me hizo reir, aunque la mayoría no mucho. Así que he decidido compartir dos que me gustaron:

El primero, que aúna chiste y refrán (otro día hablaremos aquí de refranes) es:

Entra una mujer a una librería y pregunta:
– ¿Tienen libros sobre el sentido del gusto?
– Lo siento, pero no. – Le contesta la librera. – Sobre gustos no hay nada escrito.

El segundo chiste es el siguiente:

Preguntan al librero:
– ¿Tienen libros para el cansancio?
– Sí, pero están agotados.

Bueno … pues tras quedar patente que no soy demasiado graciosa me despido hasta la semana próxima y mejor sigo editando los próximos libros que publicará Koala Ediciones en 2018. Si todo va bien van a ser 4 preciosos libros.